En cada rincón...un submundo...

lunes, 29 de mayo de 2017

Dispuesta para ti...

Sentí como tu presencia a mí espalda lo cambiaba todo. Notaba como el solo olor de tu cuerpo, hacía derrapar los cauces de mi entrepierna. Jadeaba, explícita, mientras mi corazón se aceleraba, al ritmo en que mis pezones empezaban a endurecerse. Tus ojos clavados a mi espalda, oscilaban entre la cama y mi trasero. 


Me encorvé frente a ti, completamente desnuda, abierta y húmeda.... mi propio cuerpo respondía  al estímulo de tu presencia.  Nuestra última conversación aun reverberaba en mi cabeza, enferma de ti. 

- No necesito nada especial, te necesito a ti, clara, concisa y directa. 

Estaba desnuda, sabía que tú no ibas a despojarte de la ropa todavía, sé cuánto te gusta, ésa posición de superioridad, que yo te doy, sobre todo y ante todo, porque tu cerebro me emputece por momentos, y mereces ése lugar. 

Ambos parados, en aquella habitación sombría, hebríos de nervios y deseo contenido; ansiosos, enfermos, exaustos de ganas......
Nuestros latidos, fuertes,  hacían eco con la respiración acelerada de nuestros propios sexos. Notaba, sin ni siquiera verte, como te relamías ante la sola imagen del instinto  que despertabas en mí. Jadeaste, al mismo tiempo que te ibas abriendo la cremallera del pantalón. Gemí solo del gusto de saberte tan cerca y de saber, a ciencia cierta, lo que me esperaba. 

Caminaste hacia mí, con tu falo en la mano. Cada uno de los 5 pasos que nos separaban,  no hacía más que contraer y expandir mi coño. Sabía que tu primer objetivo iba a ser mi  trasero, con la brusquedad que tanto nos excita. Jugueteaste entre mis nalgas, provocándome sacudidas por todo el cuerpo. Tu falo, duro y tenso, golpeaba lento mi hendidura.


Podía sentir como mi propia respiración entrecortaba la tuya, ávida de placer, y ávida de mí. Pronto dejaste tu juego, para que de una sola estocada, y haciéndome gritar entre gusto y dolor y sujetando bien fuerte mi cabeza y mi voluntad, meterme tu rabo hasta el fondo. Gruñiste al notar como mi cuerpo te recibía y como  comenzaba a temblarte.


Te mantuviste dentro, respirándome, disfrutándome, antes de empezar a volverme loca. Pequeños vaivenes dibujaban surcos en mi trasero, mientras tu cadera marcaba el ritmo de nuestro baile de placer, siempre bajo el estribillo del sudor y las ganas. Tu falo, se reundía en mi trasero, mientras que una de tus manos, acariciaba mis pezones, duros, rojos, ansiosos de ti.



Sólo te detuviste, cuándo decidiste que era otra tu prioridad en mi cuerpo; y es que hoy, como siempre, adoro ser tu juguete de placer. Me giraste, forzando mi caída, de rodillas frente a ti. 

Nuestros ojos se cruzaron por primera vez, en el instante justo en que tu polla, rozaba mis labios. Mi lengua ansiosa de ti no hacía más que relamer mi boca, y mi nariz,  olfateaba el olor de tu piel, como abeja atraída por el polen, tu polen, tu polla. Una sonrisa distendió la brutalidad del sexo entre los dos; justo antes de que una de tus manos se posáse en mi cabeza. Movida por una fuerza externa, proveniente de mi vagina, abrí la boca para ti, justo en el instante en que tu rabo penetró mi agujero, cruzando el umbral de mi campanilla. Me la saqué suave, con la única intención de recrearme en semejante placer.



Mis manos dibujaban tu largura, mientras dejaba caer las babas de mi boca, para licuar mejor el recorrido.  


Mi lengua ansiosa de ti, no podía más que dejar salir sus ganas, comenzando a juguetear con tu falo, cada vez más duro. Podías sentir a cada instante, como eras más mío, y yo ahora, era la ladrona de tu voluntad. El sabor de tu piel, de la mía  y de la excitación de ambos, sobre la base de tu puta y tu glande, eran el sabor que incendiaba mi cuerpo. Mientras lamía y relamía, mi coño, cada vez más abierto y más ansioso comenzaba a expandirse y contraerse del gusto, mientras mis propios fluidos, fruto del lujo de comerte, comenzaban a avanzar sobre la cara interna de mis muslos. 


Los notabas, los olías, una de tus manos comenzó a acariciar mi trasero, recogiendo mis líquidos; mientras que apretabas aleatoriamente cada una de mis nalgas. Mi boca hambrienta jugueteaba con tus huevos, duros, tensos y ansiosos. 

No tardaste en retomar el control. Tus gruñidos constantes, no hacían más que presagiar el regreso de tus propios imperativos. Tu falo, abriéndome la campanilla comenzó a follarme la boca. El aire retenido en mis pulmones, chocaba contra la grosura de tu excitación concentrada entre mis labios. Ansiosa y deliciosa, mi coño ya era río, mientras tus manos no dejaban tregua a mi cabeza, deseosa y exausta por darte placer.


El dentro y fuera de tu polla en mi garganta, acrecentaba las arcadas sobre ti. Mis ojos, clavados en los tuyos, eran el termómetro de lo que estaba sucediendo, justo bajo el surco de mi vientre. La humedad rebasaba límites y mis ganas iban creciendo por momentos. Instante a instante, mi coño, ansioso y dispuesto, se expandía para ti, mientras tu erección se tensaba bajo las caricias de mis labios, duros, ventoseando sobre tus pliegues; y la fricción ligera de mis dientes, que acompasaban sus caricias con el regusto de mi lengua.

Aceleré el ritmo de mis movimientos ante tu atenta mirada. Sabías lo que quería darte y tu sabías lo que querías; no ibas a dejar que nos corriésemos a destiempo. Me la sacaste de golpe, forzándome a levantarme del suelo. Me empujaste contra el puf y dejaste caer mi cabeza. Colocando cada una de mis piernas a tu alrededor, no dejaste de mirar mis ojos ni un segundo. Tu falo duro, presionaba mi coño, mientras tu cara, depravada, ésa que tanto adoraba, sonreía de placer, a la vez que tu lengua juguetona se relamía del gusto. Comenzáste a surcar mi vientre con tus babas.. Podía sentir cada suspiro de tu aliento sobre los poros de mi piel, igual que sentía como sentado, tu cadera hambrienta, se clavaba sobre mi sexo cada vez más.  


Los gemidos que salían de mi boca, se acompasaban a los mimos de tu lengua sobre mi ombligo, dibujando suaves círculos entorno a él. Lentamente tus movimientos fueron cambiando su localización, y la senda de tu apéndice, comenzó a indagar en los dobleces de mi placer. Tu nariz clavada en mi coño, olía mis ganas, mientras tu lengua comenzó a deleitarse entre pliegues y fluidos, objeto del deseo que despiertas, sólo tú, en mí. 

Serpenteando bajo mi cuerpo, cambiamos posiciones. Mi coño en tu boca y tu rabo, sobre mi espalda, manteniéndome erguida frente a ti. La danza de placer de tu boca sobre mis ganas, se hizo más latente. Tu boca, dibujando lienzos sobre mis labios, provocaba gemidos desgarradores en mi garganta. Tu forma de paladearme, provocaba espasmos en mi cadera. Tu lengua, maestra de sabores, jugaba con mi coño a su antojo. Tus dientes, sujetaban mi clítoris engrosado y rojo, mientras tus caricias sobre mis pechos, provocaban contracciones en mis pezones, apunto de explotar. 




Nuestras respiraciones acompasadas y los movimientos de mi cadera, buscando, buscándote, hacían presagiar la proximidad de mi orgasmo. Tu lengua, feroz, comenzó a follar cada una de las paredes de mi vagina, mientras mis gritos de placer, hacían eco con las paredes de la habitación. No te detuviste hasta que no estuve apunto. Sabes bien, quién es el dueño de mis corridas, y paraste tu juego, a tu antojo, como buen juguete de placer. 

Me lanzaste sobre una de las columnas de la habitación; sin medida y sin mesura. Tu conocías mis deseos, pero yo conocía los tuyos, y ya hacía rato, que ambos no teníamos control. Empotrada contra el muro, tu falo se me clavó hasta el fondo. Mis muslos mojados, apoyaban sobre tus caderas; bailarinas incansables en una danza de placer. Nuestras bocas, rozándose, nuestros cuerpos sudados, impregnándose de las ganas del otro, y por fin, follándonos, como tanto deseamos. 


El dentro, fuera, dentro, fuera... se sucedía sobre los jadeos y los gritos de nuestras bocas y nuestra piel. Mi coño, ventoseando tus envites y tu cuerpo extasiado contra el mío. Las respiraciones evolucionadas, y nosotros, conociéndonos y manteniendo los ojos, uno contra el otro, corriéndonos, como siempre hemos intuido y como siempre, hemos deseado.... no era más que el principio del "siempre querer más"....

22 comentarios:

  1. Mmmmmmmmmm qué rica entrada!!!!!!!!!!!! muy muy muy rica...


    Sin palabras pero... ¡¡¡pom pom pom pom palpitando a mil!!!!!!!!!

    Una gozada volver a leerte.

    Besos.

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    1. María Perlada!!!...me encanta ése "pom pom pom"...jajaja...mil gracias...
      Soy de las que piensan que buena parte del sexo es la espera...pues acrecienta el deseo...
      Una gozada tenerte por aquí...
      Un besazo!!!

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  2. Cuando se ha deseado tanto... cuando se comprueba de este modo tan certero cada intuición... todo es fuego, todo es pasión, todo sos vos... vos y él.

    Me encanta leerte Peque... te dejo besotes enormes... smu@cksssss!

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    1. Mi Almita...gran verdad...a la hora de la verdad...siempre...se es...lo que se es...sin medidas...sin treguas y sin tabúes...
      Y a mí me encanta seguir teniéndote aquí...siempre...
      Un besazo enormeeee!!!

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    1. Gude...muchas gracias por tu comentario...yo no habría sido capaz de encontrar una definición más precisa...
      Gracias por pasar y comentar..
      Un beso muy grande!!

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  4. Tiene una alta intensidad esa forma de dominar a una mujer. Ojugar a dominar a una mujer, juego en que esa mujer tiene una parte activa.
    Intensas pasiones.
    Besos

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    1. Demiurgo...tiene una intensidad superior!!!...jajaja...
      Creo que en este caso el dominio era a la par...ambos juegan a darle al otro lo que quiere...y es pura generosidad...como bien dices..ella es muuuuyyy activa en el juego...
      Mil gracias por pasar y comentar...
      Un besazoooo!!!

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  5. Creo que los mmm de María son un comentario muy descriptivo.

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    1. jajajaja Demiurgo...es que María es tan expresiva...

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  6. mmm popm pom pom jajajaja me hizo reír María :)

    Un juguete de placer, me gusta esa imagen, es muy poderosa.

    Besos dulces y dulce semana para ti.

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    1. Dulce!!...a mi también me hizo gracia mi María...
      No hay mayor poder que el de convertirse mutuamente en lo que el otro desea...ó así lo vivo y lo siento yo...
      Un beso grandote!!! gracias por pasar!!! y feliz semana!!!

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  7. Sanguinea.... Instintivamente sexual. Hermosa entrada para los sentidos. Un gusto volver a leerte. Un abrazo

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    1. Demian...el gusto es mío que pases por aquí y dejes tu huella...
      No concibo el sexo sino es como algo instintivo...animal...claro...directo...e incluso guarro... sanguíneo es una definición perfecta...no esperaba menos..
      Un besote grande!!

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  8. mmm siempre tan ardiente en tus relatos... me encanta.
    besos

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    1. Santadiabla...yo es que no sé ser de otra forma más que ardiente...
      Me alegro que te guste.
      Gracias por pasar y comentar.
      Un besazo!!

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  9. Te tenía pérdida ya te lo dije. No sé si cambiaste la dirección del blig o que pasó

    Un relato arduente, con el fuego de una buena hembra

    Mil besos y feliz de verte

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    1. María...me encanta que me hayas encontrado...hace mucho dejé atras otros mundos...tal vez fue ahí que te perdí..

      No sé escribir si no lo hago calentito...

      Un besazo enorme!!

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  10. Perdona las faltas desde el tf es un puto lio!

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  11. Creo que el café mañanero está más calientes de lo normal, porque por mucho que le soplo, no soy capaz de enfriarlo ;) Yo de mayor, quiero ser como tus personajes masculinos, madre mía, que potencia de fuego y de aguante.
    Un placer leerte nuevamente y hoy hemos pasado de saludos cálidos a tórridos.. y no por el "caloret".

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    1. Namor...jajaja...espero que el café fuese con hielo...
      Mis personajes masculinos son como son...y en la mayoría de los casos más reales de lo que crees...a veces solo necesitamos entrenar (y seguro que no te importaría hacerlo...) y contener mucho las ganas...
      El placer es contar contigo por mi casa...y aun más ésos "tórridos" saludos...prefiero no pensar a esta hora...que me enviarás la proxima vez...
      Un besazo!

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