En cada rincón...un submundo...

lunes, 19 de septiembre de 2016

Y se paró el tiempo II...

Movida por no sé qué fuerza... y por no sé muy bien de dónde... cogí mi copa en la mano... y comencé a recorrer los metros que separaban el cara a cara de la barra de aquel bar. Daba igual que fuera uno o que fueran mil. El tiempo estaba parado, y quizá también el espacio; y si me detenía un instante a saborear cada sensación, sabía que sería, y seríamos, ambos, capaces de escuchar el tamborilear de mis tacones acercándose a ti. Nos mantuvimos los ojos, mientras el vaivén de mi cadera marcaba el discurso que iba a suceder, pero me quedé muda. Según sentía el olor... ése olor... el de tu piel.. el de tu cuerpo... ése que nos dió y nos quitó tanto... el de nuestro sabor mutuo;  mis labios quedaron paralizados, ante la ternura que escrutaba en el calor de tu mirada.

Tu, impasible, paralizado, sin apartar tu mirada clavada en mí. Ni siquiera sonreías con los labios, sólo con la mirada, ésa que no engaña, y que dice aquello que el cerebro tiene prohibido transmitir a la boca. Me senté junto a ti. No sabría definir si lo que sentíamos era miedo, admiración, ó ese amor mutuo que no dejó de crecer durante mucho tiempo; como dicen por ahí... "se nos gastó el amor...".

Bebiste de tu copa, apartando los ojos de los míos. En ése instante parece que el tiempo volviese a avanzar, hasta que los recuperé. Segundos que se hicieron horas, y momentos que se hicieron únicos. Probablemente y de forma incontrolada, comenzaste a morder tu labio inferior. Al ser consciente ambos de lo que estabas haciendo, nos sonreímos, por primera vez cerca, por segunda vez lejos... y sé que una sola idea rondaba nuestra cabeza, y no era otra que la canción que vivimos aquel primer día... aquel en que por primera vez nos sentimos la piel... aunque ya la teníamos gastada de tanto rozarnosla... "no te muerdas el labio... puedes morderme a mí". Hasta que no acabé de decirlo, no me dí cuenta que no era mi cerebro; sino mi boca la que la pronunciaba... la misma frase que aquel día en aquel bar... "de bar en bar... un copa aquí... una copa allá"....

Sonreiste.. de ése modo que me aceleraba pulso y corazón... de ésa manera, que tensaba mis muslos, mis pechos y mi cuerpo entero, justo antes de agarrarme la barbilla y acercar mi boca a la tuya. La abrí en canal para ti, para que tu lengua la barriera rápido, con ansia, dulce... puro... de ésa forma como tu sólo sabes besar, haciendo magia entre los dos. Y no pude evitar recordar, cuándo aquel día, abrazado a mis piernas, yo tuve ésa misma reacción, la de devorarte como si fueras mi presa.... mía... sólo mía.... luego el tiempo me diría que no podría ser... pero no por ello, dejaría de serlo...


Me sujeté contra tu cuerpo... deslizando mis manos a tu espalda, mientras que nos comíamos la boca... sin pensar, sin medir; como si el hambre que nos teníamos se hubiese acrecentado en cada día de ausencia... física, psicológica y emocional. Tu mano, lenta, se deslizaba por debajo de mi falda, mientras yo soltaba mis muslos ante tus caricias. Bien sabía, que teníamos el tiempo que nuestras almas habían detenido... ése tiempo que nos había devuelto al pais de nunca jamás... que tendría principio y fin, pero durante esta parada del autobús de la vida, que ambos habíamos decidido tomar, eramos magia.... y ninguno de los dos quería que el segundero volviera a avanzar...

Después de minutos devorándonos. Detuviste tus besos. Miraste al fondo de la barra. Sé lo que estabas pensando;  lo mismo que yo, al parar mis ojos sobre mi copa de cristal. Nos devolvimos la mirada a la vez, para sonreirnos y ratificarnos en el "robado" del momento que estábamos teniendo. Bajé del taburete, me coloqué entre tus piernas y nos abrazamos.

 Tu olor... a limpio...a experiencia... a magia... a vida... nunca podré olvidarlo, ni siquiera quiero hacerlo. Tu manera de inhalar mi aroma  a libertad... a indecisión... a extremos.... no hacía más que acelerar la respiración de mi pecho contra el tuyo y acompasarse ambos, como tantas veces, con tanta gente.. pero solos... tan cerca y tan lejos...



Ninguno de los dos esperaba esto... Sé que ambos recordábamos en ése preciso instante... ó tal vez en ésa precisa hora... de abrazo eterno... de momento único... de momento nuestro....ése en el que recuperamos nuestro lugar en el mundo....todo el tiempo que soñamos... que sonreímos a la vida, por tenernos... tan cerca y tan lejos... como eramos... como somos....

Nos separamos despacio. Te tomé la mano y nos acercamos al baño del bar. Necesitaba la intimidad que difícilmente tuvimos... pero que supimos buscar... la que nos robaron y la que nos robamos, la que perdimos y la que a la vez nos regalamos.... 

Entramos en el baño. Me empujaste contra la pared de golpe, abrí mis muslos para dejarte entrar; ambos... nos conocíamos tan bien que nos sobraban las palabras... no podíamos ya más que pensar en estar dentro... del cuerpo y del alma del otro...

Tu boca... sedienta de mi saliva, apaciguaba su aliento sobre la recepción de mis labios y mi lengua... hambrientos de ti. Tus manos, bajo mi falda, dibujaban el marcaje de mi sexo, húmedo y caliente por y para ti. Como nunca, como siempre... pero como no puede ser con nadie que no seas tú. Abriéndote paso entre mis bragas, palmeaste mi clítoris engrosado; mientras yo era quién mordisqueaba ése labio inferior que me volvía loca, loca por ti; porque si alguna vez lo estuve, fue para ti.

Me metiste dos dedos fuerte, con premura, con necesidad; la de años de contención y espera... quizás.. o no. Pude sentir como los abrías en "V" en mi interior, mientras los movías al compás en que mis pechos rozaban tu torso ya desnudo. Mis manos, posadas en tus nalgas, acariciaban tu trasero; ése que no podía evitar buscar en cada contacto contra mí. Podía sentir sobre mi vértice como bajo los vaqueros, tu erección presionaba como lo hizo siempre. Una frase martilleaba nuestras cabezas y era el "si hubiésemos coincidido en espacio y tiempo... seguiríamos juntos.. porque no podría ser de otro modo". Los dos lo sabíamos, los dos nos necesitábamos.. lo que no estaba claro es si cerca ó lejos...

Jadée cuando me dí cuenta que habías lanzado mi blusa y mi sujetador al fondo del lavabo y tus labios carnosos y ardientes, mordisqueaban mis pezones duros. Sólo era capaz de abrazar tu cabeza apoyada en mi pecho, mientras no dejabas de darme el placer, ése que te morías por darme cada día "yo quiero hacerte feliz" y ésa frase impregnaba de vapor... frío.. helado.. los azulejos del baño.

Te agarré la cabeza y te forcé a subir contra mi rostro. Ahora era yo la que necesitaba comerte la boca, aquí y ahora. Te devoré durante minutos, mientras me deshacía del botón de tu pantalón y liberaba tu incipiente rabo; lo adoraba... su forma.. tu tamaño... su olor... su sabor... Me lancé de rodillas al suelo, obligándote a sacar de mí tus dedos. Jadeaste al verme allí... mientras sujetando con una mano mi polla, porque era mía.. deslizaba mi lengua de la punta  a la base por cada uno de tus perfiles afilados. Tus ojos vidriosos clavados en los míos, húmedos, eran la conversación que necesitábamos tener... ambos sabíamos que aquella reacción nada tenía que ver con la pena... sino con lo que nos teníamos... y lo que nos tenemos.... Mordisquee tu glande, mientras apoyabas tus manos contra la pared, para después, metérmela completamente en la boca.


Adoraba el sabor de tu piel excitada entre mis labios... el sabor de tu cuerpo desnudo... me detuve.. con tu punta al fondo de mi garganta... para alargar el instante de máximo éxtasis que nos estaba regalando el reloj. Comencé a comerte lento... degustando el placer de ser mío, dibujado en la tensión de tus perfiles, duros, fuertes. No movías tu cadera, sabías, porque me conocías mejor que yo misma, que este regalo no era solo de placer para ti, sino que era el momento de éxtasis que yo necesitaba entregarte. Jadeabas al mismo ritmo en que mi boca recorría cada doblez, sin moverte. Mientras yo babeaba tu falo, el mío, de mi saliva... la misma que a ambos nos dio y nos estaba dando pura magia.

Podía sentir como necesitabas más premura en mis movimientos; como sabía, que yo los habría hecho eternos, pero allí; eramos nosotros, los que fuimos y los que somos. Intuía que el fin llegaba, justo cuándo una gota de tu placer supuraba del umbral de tu espada. Tragué, sin dejar de mirarte, sin detenerme;  esperando más, hasta que te corriste en mi boca, apoyando tus manos en mi cara, mientras me llenabas de tu placer y del mío, sin dejar de mirarme. En ése instante, sólo yo, solo mi cabeza y solo mis ojos, podían sujetarte de pie. Tragué sin dejar de comerte hasta que me diste sólo un poco de cuánto necesitaba. Me levantaste sin pensar, y comezáste a devorar mi saliva y tu semen de las paredes de mi boca;  ansioso, hambriento, sin apartar tus manos de mis mejillas. Ambos nos deleitábamos con el sabor de nuestro deseo mutuo.. de nuestra magia..

Te giraste sobre mi... me sentaste sobre el retrete, y antes de darme cuenta, me encontré con tu rostro entre las piernas. Tu nariz se abría paso entre mis labios inferiores. Podía sentir como inhalabas, como tantas veces aquí y allí... habías respirado el sabor de mi excitación. Notaba como la humedad de mis ganas.. por y para ti.. mojaban tu respiración. Tu aliento, dulce, cálido, hacía subir aun más la temperatura de mi sexo, tu sexo... porque creo que al final, jamás ha sido tan de nadie como tuyo. Tu lengua comenzó a lamer cada rincón, de forma visceral. Tu mirada detenida sobre mis ojos, me enseñaba lo que yo ya sabía, y es que esto no podía ser de otra manera... o quizá sí.. y no queríamos cambiarlo..




Hacías suaves círculos sobre mi entrada, mientras se contraía en el mismo baile de tu respiración sobre ella. Gemidos escapaban de entre mis labios, mientras jugueteabas con mis muslos alrededor de ti. Tu apéndice... la continuación de una boca que derretía icebergs... comenzó a follarme... en el mismo instante en que mi mirada no podía más. 


Hubiése movido mi cadera, para buscarte, pero yo también sabía que este era tu momento, el de llenarte de mí y hacerlo conmigo... Jadee, suspiré y grité, mientras tu lengua barría las paredes de mi vagina. Mis manos quedaban suspendidas en la trasera de la pared y yo sin moverme contenida para ti, solo para ti. Te movías en mi interior más rápido, mientras una de tus manos jugaba con mi clítoris. Sabías que no podía más y tu no querías que pudiera, contrayendome ante las caricias de tu boca y abrazando tu lengua en mi interior me corrí para ti y en ti.. y una vez más supe, que jamás nadie me daría semejante grado de placer...el placer de follarme el alma...

Te echaste hacia atrás despacio... asegurándote que ya había recuperado el aliento... y apoyándote contra la pared me ofreciste tus manos como soporte. Aun me temblaban las piernas cuándo me incorporé y me eché contra tu pecho desnudo, sudado. Me abrazaste de ése modo que nunca se olvida y siempre se necesita.... y permanecimos allí... en un sórdido baño, que habíamos hecho sede de nuestro hogar en el pais de los sueños;  en silencio.....mirándonos.... respirándonos... sintiéndonos... tal vez amándonos... robandole tiempo al tiempo...ése mismo que un día nos distanció...



CONTINUARÁ....











sábado, 17 de septiembre de 2016

Y se paró el tiempo I...

No pude evitar que mis ojos se cruzasen con los tuyos. Pura casualidad nos llevó a encontrarnos, dónde no debíamos, ó dónde sí debíamos. Tal vez porque somos tan iguales y tan distintos, tal vez por éso no fuimos  lo que sé, estábamos destinados  a ser; pero tal vez por ello, tuvimos la misma reacción. Apartamos la mirada, mientras en el fondo de mi estómago y en el tuyo comenzaron a removerse todos los recuerdos que ambos nos habíamos esforzado en enterrar. 

Pero al mismo tiempo en que ambos nos regodeamos en lo que nos envolvió durante años; nos buscamos de nuevo, impacientemente, y de punta a punta de una barra de bar repleta de gente. Personas gritando, cantando y bailando y a pesar de éso y sé, porque sé quién eres, sé que el silencio se adueñó del bar y sé que la gente, la música, todo, se fue para dejarnos paso a NOSOTROS. 

Nos clavamos los ojos, temerosos, ansiosos, pero extraños. Ninguno de los dos esperaba volvernos a cruzar y la casualidad, la causa y el efecto, lo que podía ser y no fue, nos habían llevado a encontrarnos. Podría haber sido que incluso en este local, tan grande, y tan abarrotado, estuviésemos a metros y no habernos localizado, pero creo que la atracción seguía intacta, que la magia estaba viva, y que justo éso, ésas estrellitas destelleantes de una varita mágica, giraron nuestros ojos en busca del otro.

Ahora nos mantuvimos la mirada. Nuestros pensamientos, mucho más profundos que la superficialidad de unos ojos, leían más allá de todo y recorrían el minuto a minuto de una relación tan intensa y tan pura como la que más. Una relación tan real y tan diferente como la infinita. Mis ojos en realidad no querían ver los tuyos, querían leer tu interior. Ése saber qué sería de tu vida, de tu mundo, de tus viajes, de tu pareja.... de mí en ti. Y los tuyos, escrutaban cautos la expresión de mi cara. Muchas veces me dijeron que los ojos son el espejo del del alma y tu querías saber qué había dentro de ella. 

No sonreíamos... no pestañeabamos, me atrevería a afirmar que la expresión de nuestra cara no se movió un ápice durante minutos... ó tal vez horas... pero podía sentir como a medida que los instantes se sucedían mi respiración se agitaba... como mi cuerpo comenzaba a temblar ligeramente y como mi piel se hacía de pollo ante la presión de tu ser... tan cerca... tan lejos a la vez...

Una imagen reververaba en mi cabeza.... sin parar de tamborilear una y otra vez... y es el de dos personas abrazadas... ambas... sabiendo que era el final de algo que ni siquiera tuvo ocasión de empezar y que ya había sido eterno... despidiéndose... y susurrándose un "no te olvides de mí"... seguido de un "éso nunca va a poder pasar... pase lo que pase"... Conscientes ambos de que no habría otra ocasión, pero queriendo agarrar el instante para que jamás llegase a escapárseles de las manos...

El momento, eternizándose sobre el espacio vacío dibujado en la expectación de dos miradas... no hacía más que acrecentar la tensión de nuestros cuerpos... y nuestras almas...

En tu cabeza.... la imágen de dos personas abrazadas en un sofá... mirándose.... acariciándose... tan lejos... tan cerca... tan juntos... y tan distantes.... Tu pecho respirando fuerte y la expresión de tu boca inamovible... dura y firme... pero tus piernas ligeramente dispares, haciéndose conscientes del inesperado momento que estábamos viviendo solos y juntos en la lejanía más atemporal...

Ésa capacidad solo nuestra para definir en qué tiempo y en qué espacio habitábamos... solo nuestro... solo de los dos... y ésa magia capaz de llenar el mundo...nuestro mundo... y que quedaba patente en las sensaciones que recorrían nuestro cuerpo una y otra vez...en este bar... en este silencio y en este momento... Ésa lluvia de estrellas capaz de convertir los kilómetros en centímetros... y el frío del mar en el calor más humano.... Ésa lluvía que sólo era capaz de mover el mundo si nuestras almas latían juntas,  al hacerlo volar....

No nos movíamos... paralizados por los recuerdos, las sensaciones, la magia... tal vez rotos por la situación... tal vez más presentes de lo que estuvimos jamás... o tal vez más ausentes de lo que estuvimos nunca... pero más juntos de lo que en ningún modo,  imaginamos volveríamos a estar.... 

El mundo se había detenido... la Tierra había dejado de girar y el tiempo se había parado... para trasladarnos al país de nunca jamás en el que vivimos tan cerca y tan lejos... y que fue nuestra pasión y nuestro fin...

Tragué saliva como primera reacción en minutos... titubeé entre sonreir o dejar de hacerlo... aun recuerdo con cautela cuándo decías que era el motivo de tu sonrisa... y sin pensarlo... una mueca agradable se abrió paso en mi cara.... ni yo misma pude medir lo que hacía... y ciertamente así había sido siempre contigo... o tal vez no... y por éso no hubo ocasión...

Mi sonrisa... cuál mariposa que mueve sus alas y algo gira en el otro lado del mundo... provocó una reacción en la expresión de tu rostro.... podía reconocer el nerviosismos soslayado en tu expresión... mientras te relamías los labios para después hacer un giro de sonrisa al morderte el labio inferior.. sí, ése que tantas veces ví como devorabas suplicando (me)...

Mi sonrisa se combó más amplia, al comprobar que por raro que resultase... no habíamos cambiado tanto... o tal vez sí... o tal vez sólo lo suficiente....

CONTINUARÁ...